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¿SE PUEDE PERDER PESO CON EL YOGA?

[vc_row][vc_column][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/3″][vc_column_text]perder peso con el Yoga

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[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»2/3″][vc_column_text el_class=»texto-blog»]El ser humano se motiva mucho más por su dolor que por su placer. Aunque muchas personas inician su práctica de Yoga después de una crisis profunda, como puede ser un divorcio, un fracaso laboral , una tragedia familiar o una recuperación de salud, la mayoría de nosotros hace su primera clase empujados por aparentemente dolores menores: perder esos 5kgs, reducir el estrés o en búsqueda de tener un momento solos, lejos de obligaciones laborales o familiares.

Cuando inicio una conversación con un alumno nuevo, una de mis primeras preguntas suele ser: “¿Por qué quieres hacer Yoga?” Entre otros suele resaltar una y otra vez el deseo de perder unos kilos. Y seguido de ello, la pregunta y la mirada llena de esperanza “¿Se puede perder peso con el Yoga, verdad?»

¡Sí, con el Yoga se puede perder peso!

Pero quizá no por la razones obvias que se pueden observar en una clase de yoga. En Mandiram, practicamos un Yoga dinámico en forma de Vinyasa, que resulta ser un gran reto físico para la mayoría de los alumnos. Nos movemos en todas direcciones, fortalecemos la musculatura y usamos técnicas de respiración que nos ayudan a calentar el aire que ingresa a nuestro cuerpo. Entonces sudamos y en otras clases ¡sudamos aún más!. Y claro, se dice que: si quemas mas calorías de las que ingieres, pues pierdes peso.

Pero la cuestión es:

¿Por qué tengo sobrepeso? O mejor dicho, ¿por qué como demasiado?

En los textos sagrados del Yoga y en la filosofía Budista, podemos leer que la verdadera naturaleza del ser humano es la Dicha. En otra palabras, la felicidad. Es más que justificable entonces, que todos estemos en la constante búsqueda de esta felicidad. Pero, ¿dónde buscamos esa felicidad?. No hay que ser un gran sociólogo para darse cuenta que el mundo en general nos invita a buscar esta felicidad en el exterior, a través del adquirir. Adquirir una profesión, una relación, una posesión… y todo ello para sentirnos felices. En cuanto nos damos cuenta que esa felicidad no es duradera, se suele (mal)gastar aún más energía en esa búsqueda de adquirir cada vez más cosas; sólo para encontrarnos con el mismo resultado y, tristemente, cada vez más rápido. Llevándonos a sentir insatisfechos. Entonces continuamente buscamos el placer inmediato, que es lo que está más a mano y cada vez más disponible. O sea la búsqueda de la felicidad a través del sexo, de la bebida, de la droga y como no, de la comida.

¿Podría ser que cada persona con un problema de adicción tiene un problema espiritual? Por lo que entonces estaría buscando la solución en la dirección equivocada.

La solución no está afuera, sino adentro.

Pero ¿quién nos enseña a mirar adentro? o ¿quién nos enseña a sostener?. Sostener lo que se nos presenta o bien con el vacío mismo. Los primeros encuentros con un “YO” denegado desde hace años, son todo menos agradables. Es justo esta incapacidad de no poder sostener lo que se nos presenta, que nos hace trabajar, beber y comer demasiado.

El yoga nos enseña el camino hacia dentro, hacia nuestra esencia..

si se practica en su totalidad, o sea, incluyendo al Yoga físico, su filosofía. Sólo entonces podemos usarlo de “Mapa de vida”. Sino, podemos caer con facilidad en sustituir la búsqueda de la felicidad momentánea contemporánea con la felicidad de la siguiente postura de Yoga perfecta. Same-Same, pero diferente como dicen en Asia.

Hemos llamado nuestra escuela de Yoga “Mandiram”, porque significa templo. Nuestra misión es que descubras que tu cuerpo es como un templo. Que lo cuides y nutras para poder encontrar un sitio en su interior, que con orgullo puedes llamar hogar. Es entonces que podrás a través de la quietud y del silencio aprender a observar y escuchar esta voz en tu interior, que te puede contar “¿Por qué como demasiado?”

Sea cual sea el síntoma el que te llevo a tu primera clase de Yoga, el verdadero impulso siempre es el de querer curar.

Con mucho Love,

Gordana[/vc_column_text][vc_separator][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_single_image image=»9426″ img_size=»150 x 150″ alignment=»right»][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]

POR GORDANA VRANJES

Co-fundadora de Mandiram Yoga.

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