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6 ASPECTOS DEL YOGA PARA SANAR RELACIONES

grupo profesores yoga clase Mandiram

¿Cómo podemos practicar yoga para sanar relaciones? De esto trata este artículo. Empecemos por el principio 😉

El Yoga es una práctica milenaria que ha pasado en pocos años de ser un ejercicio con connotaciones espirituales a una actividad reconocida como medio terapéutico para sanar numerosas patologías: estrés, ansiedad, adicciones, trastornos… Cada vez son más las personas que se rinden ante los evidentes beneficios de lo que muchos llaman “la ciencia del cuerpo”. Y aunque sus efectos sobre el sistema endocrino, respiratorio, músculo-esquelético, cardiovascular o nervioso ya estén más que probados, poco se habla de uno de los resultados más comunes y extraordinarios de esta practica: el efecto sanador y fortalecedor en las relaciones humanas. Veamos cómo practicar el yoga para sanar relaciones.

Los 6 pilares del yoga para sanar relaciones.

Para entender cómo el Yoga sana y fortalece los vínculos entre personas hay que, en primer lugar, comprender la esencia de esta antigua práctica: el trabajo de lo físico como metáfora del desarrollo mental y emocional. Como si de un poema se tratase, el Yoga trabaja pacientemente la fortaleza del cuerpo para que, de forma casi inevitable, el practicante acabe desarrollando resistencia mental y emocional frente a sus conflictos diarios. Un causa-efecto que mejora la calidad de vida de quienes los practican.

En este sentido, el Yoga se aleja de lo que se conoce como gimnasia convencional para incidir en el bienestar psicológico de sus alumnos y profesores, siendo esa la principal razón de su creciente éxito. Pero, ¿cómo mejora exactamente las relaciones personales? O lo que es lo mismo, ¿cómo lograr disfrutar de los beneficios del yoga para sanar relaciones?

Grupo profesores yoga felices
Nuestro equipo de profesores en Mandiram 🙂

Bien, partiendo del vínculo cuerpo-mente y reconociendo los seis pilares fundamentales de la práctica: respiración, alineación, equilibrio, fuerza, flexibilidad y auto-conciencia, analizaremos el efecto del yoga para sanar relaciones y fortalecer amistades, relaciones con amigos, hijos y parejas. ¿Preparad@s? Vamos allá 🙂

  1. La respiración en el Yoga. Por lo que a la respiración se refiere, el yoga trabaja con pranayamas (ejercicios respiratorios) que desarrollan el aliento y el control de la respiración. Así, cuando el alumno practica el flujo respiratorio interno desarrolla la capacidad de estar en silencio, reconocer sus propios deseos, ser paciente y, sobretodo, escuchar activamente. Como consecuencia, puede construir relaciones humanas plenas y satisfactorias porque tiene la aptitud para reconocer sus inquietudes y perseguir sus deseos (y sólo logrará hacerlo en un espacio de silencio y escuchando activamente su cuerpo).  
  2. La alineación en el Yoga. Por otro lado, cuando el yoga trabaja la alienación mediante la postura corporal, de forma paralela también incide en la pertenencia, el lugar y el centro de uno mismo. De ese modo, mediante la alienación, el yoga ayuda a sus practicantes a reconocer su papel en las relaciones, a ceder, a observarse y a colocarse allí donde se desee.
  3. El equilibrio en el Yoga. Son múltiples las posturas yógicas que trabajan el equilibrio físico, y aunque éste es importante, lo verdaderamente esencial y lo que el maestro procura enseñar a sus alumnos es el equilibro emocional. Encontrar un balance sano entre dar y recibir es un imperativo para construir vínculos sanos. Es muy común observar discordancias en la vínculos maternales o paternales, en ese sentido, el yoga ayuda a los padres a educar y querer a través de un equilibro saludable sin sucumbir a exigencias externas. Una vez más, nos acercamos al yoga para sanar relaciones.
  4. La fuerza en el Yoga. En contrapartida, la fuerza (habilidad comúnmente confundida con la obstinación o la terquedad) es una aptitud muy trabajada en las clases de yoga. De nuevo, el alumno aprende sin aprender a resistir, a aceptar la derrota, a entender la debilidad y a construir la fuerza desde la paciencia y la observación. Las relaciones humanas llegan a nuestras vidas para permitirnos trabajar debilidades, carencias y sombras. Por eso practicar la fuerza nos permite ser seres seguros y estoicos preparados para afrontar los vaivenes de un mundo cambiante. 
  5. La flexibilidad en el Yoga. Asimismo, el yoga es conocido mundialmente por el trabajo en cuanto a la flexibilidad corporal, de hecho, son muchas las personas que se suman a esta actividad buscando la recompensa física, pero la flexibilidad también es un estado mental. Gozar de una mente dúctil, romper creencias, superar bloqueos y atraer a la creatividad, son algunos de los beneficios que nos aporta un estado de flexibilidad mental. Una persona elástica es un ser humano comprensivo que conecta con los demás de forma menos imperante y rígida. 
  6. La auto-conciencia en el Yoga. Por último, la auto-conciencia corporal llega a base de realizar posturas diariamente y desencadena una elevada capacidad de auto-percepción. No hay mejor cualidad para desarrollar un buen vinculo social que reconocer los impulsos, actos y palabras que salen de uno mismo. Entender nuestra motivación intrínseca para, al fin, convertirnos en las personas que queremos ser (evitando envidias, comparaciones, obsesiones, etc.).
Grupo profesores Yoga Mandiram

Cada vez son más las personas interesadas en esta práctica milenaria, alumnos que buscan mejorar sus vínculos relacionales y cultivar paz interior. Algo que también puedes conseguir a través de la meditación. Al fin y al cabo, somos seres sociales y nuestro alrededor, inevitablemente, hablará sobre nuestro interior. Aunque para conocer sus beneficios el único camino es practicarlo, pues como dijo Pattabhi Jois “El yoga es 99% práctica y 1% teoría”.

El yoga es 99% práctica y 1% teoría”.

Pattabhi Jois

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